Una de las principales amenazas a las que se enfrentan actualmente los ecosistemas es a la deforestación, que se refiere a la pérdida de grandes extensiones de árboles o incluso a la eliminación total de bosque natural.
Probablemente la principal causa es el crecimiento demográfico desmedido, que ha llevado al humano a hacer un uso irracional de los bosques, al realizar una tala inmoderada para el establecimiento de áreas destinadas a actividades agrícolas, pecuarias o de otro tipo de uso de suelo, como asentamientos humanos o carreteras. Al mismo tiempo ha aumentado la demanda por usar la madera como combustible, para la industria de la construcción y para uso doméstico. En México una de las principales causas de la deforestación es la conversión de grandes extensiones de bosques a pastizales para ganado.
Las principales repercusiones son muchas: pérdida de especies y de variación genética, deterioro general de los suelos, al mismo tiempo que elimina fuentes importantes de leña y de otros productos forestales básicos para los habitantes de comunidades rurales.Como resultado de la deforestación, otra gran amenaza para la pérdida de hábitat es la fragmentación que se refiere a la división en pequeñas manchas de lo que era un ecosistema original, debido a que altera los fenómenos ecológicos naturales. Así, la fragmentación se refiere a la reducción del hábitat original, y por lo tanto a su destrucción parcial, repercutiendo negativamente sobre la biodiversidad, provocando incluso la desaparición de distintas especies de aves, mamíferos, reptiles, anfibios, plantas e insectos, entre otros.
La deforestación una problemática mundial.
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jueves
Tema 2.1 Los Ecosistemas
Los ecosistemas son los reservorios de la enorme diversidad
de especies que encontramos en el planeta. Las casi dos millones de especies
que los biólogos han descrito hasta el momento están repartidas entre ellos: algunos
con cientos o miles de especies, como las selvas húmedas, los bosques nubosos o
los arrecifes de coral, y otros con una menor cantidad de especies, como los
pastizales o los ecosistemas de las dunas costeras. En todo el globo
encontramos a los ecosistemas, desde las zonas más frías de las montañas y en
los polos, hasta los húmedos trópicos.
También los hay en los lagos, ríos y lagunas y en las
cuencas oceánicas (que cubren casi 75% de la superficie del planeta), tanto en
las zonas de aguas someras -como en el caso de los arrecifes de coral- o en las
grandes profundidades, como en el caso de los arrecifes de aguas frías.
Los ecólogos definen formalmente a los ecosistemas como el
conjunto de poblaciones de diferentes especies que cohabitan en un sitio, que interaccionan
entre sí y con el ambiente físico y químico en el que se desarrollan.
La naturaleza nos provee gratuitamente de todos estos bienes
y servicios. No obstante, a muchos de ellos les podríamos adjudicar un valor
económico. En el caso de los bienes, ponerles precio podría resultar muy
sencillo, ya que casi todas las materias primas tienen un precio en el mercado
-por ejemplo, la madera, las fibras, los alimentos, etc.-; sin embargo, en el
caso de los servicios ambientales es una tarea muy compleja.
Tema 2.2 Crecimiento Demográfico
El crecimiento demográfico
ha sido el principal motor de presión sobre los ecosistemas naturales. Y esto
porque para poder satisfacer las necesidades de poblaciones cada día más
grandes, ha sido necesario que explotemos más intensamente los ecosistemas.
Los lugares que ocupamos
para vivir también han crecido. Con mucha seguridad tus padres y abuelos recuerdan
como los pueblos y ciudades donde vivían quizás estaban rodeados por campo y no
por las zonas urbanas que pueden ver hoy día. En efecto, dejamos los pequeños
poblados para transformarlos en grandes urbes que, en muchos casos (como Tokio,
la Ciudad de México, Sao Paulo, Nueva York y Seúl, todas con más de 19 millones
de habitantes en 2005) ocupan extensas superficies y demandan no menos recursos
para mantenerse.
En 1900, en las áreas
urbanas vivían cerca de 200 millones de personas que, para el año 2000, ya eran
cerca de 2 900 millones -las ciudades con un millón o más de habitantes pasaron
entre las mismas fechas de ser 17 a 388-. El área que ocupan en el planeta las
zonas urbanas es en realidad pequeña (tan sólo 2.8% de la superficie terrestre)
si consideramos que son habitadas por cerca de la mitad de la población
mundial.
El crecimiento demográfico, un problema latente.
El crecimiento demográfico, un problema latente.
2.3 Los humedales: Riqueza natural que desaparece
Los humedales son los
ecosistemas en los que el agua es el elemento más importante del ambiente y el
que mayor influencia tiene sobre su flora y fauna. Ejemplos de humedales son
los manglares, ciénagas, turberas, marismas y esteros. Se distribuyen
prácticamente sobre todo el planeta, a excepción de la Antártica, en todos los
climas: desde la tundra hasta los trópicos, tanto en las zonas costeras como
dentro de los continentes.
Los humedales proveen de muchos e importantes
servicios ambientales: alojan a un gran número de especies importantes para el
hombre, purifican y mejoran la calidad del agua, ayudan a evitar inundaciones,
sirven de barrera para mitigar los efectos de eventos meteorológicos extremos
-como los huracanes- y capturan también una importante cantidad de carbono atmosférico.
En México, los humedales
están presentes en las zonas continentales y en las costas. Nuestra riqueza es
enorme: poseemos manglares, papales, tulares y Ciénegas, entre tantos otros.
Sin embargo, las
actividades agropecuarias, el crecimiento de las zonas urbanas y turísticas, la
extracción de agua y la contaminación con aguas domésticas e industriales, han
mermado esta riqueza natural. Muchos de ellos se han perdido -por ejemplo en el
caso de los manglares, se estima que en México tan sólo queda 64% de la
cubierta original- mientras que otros están degradados y seriamente amenazados
por la mano del hombre.
2.4 La deforestación
La deforestación es la remoción de la
vegetación arbolada de un sitio, como las selvas o los bosques, para su transformación
a terrenos agrícolas, ganaderos o urbanos. En el mundo y en México, la
principal causa de la deforestación es la necesidad de mayores superficies para
cultivo y crianza de animales, aunque también la promueven los desmontes ilegales,
la extracción de madera, el crecimiento de las vías de comunicación y los incendios
forestales.
Para México, los cálculos de deforestación también muestran grandes
variaciones. Las estimaciones más recientes señalan que, entre los primeros años
de la década de los noventa y el año 2000, la pérdida de bosques y selvas en el
país estaba entre las 348 mil y las 776 mil hectáreas por año. Lo anterior señalaría
que en México, en tan sólo una década, podríamos haber perdido entre 3.5 y 5.5
millones de hectáreas de superficies arboladas, es decir, una superficie que
oscilaría entre la de los estados de Puebla y Sinaloa, respectivamente.
2.5 ¿Y qué hay con México?
En el caso de nuestro país, la pérdida y deterioro de los ecosistemas naturales es también significativa. México es actualmente el onceavo país más poblado del mundo. Nuestra población, al igual que en el caso mundial también creció sustancialmente durante el siglo XX e inicios del siglo XXI: pasó de poco más de 13 millones en 1900 a 103.3 millones de personas en 2005
Para el año 2002 habíamos convertido poco más de 27% de nuestro territorio continental en zonas agrícolas, ganaderas y urbanas.
De las selvas tan sólo quedan en el país cerca de 56% de las originales, y en algunas zonas, su pérdida es dramática. Un caso representativo del destino que han tenido las selvas en nuestro país es el de la selva de los Tuxtlas, en el estado de Veracruz. Este lugar es el remanente de selva tropical húmeda más norteño del continente, con una combinación de flora y fauna excepcional, una área donde se mezclan especies de las zonas templadas de Norteamérica y de las regiones tropicales de Centroamérica, así como dueña de una rica variedad de especies endémicas, es decir, de especies que sólo se encuentran ahí y en ninguna otra parte del globo.
Los bosques templados, como los de oyamel, pino y encino, también se han perdido por completo en algunas zonas, principalmente en el centro del país. En el 2002, se había desmontado cerca de 21% de su superficie original. Por su parte, la vegetación de las zonas áridas, una de las más representativas de nuestro paisaje, conservaba para el mismo año 77% de la superficie original. No todas las selvas, bosques y otros ecosistemas que aún podemos ver en nuestro país, están intactos.
Para el año 2002 habíamos convertido poco más de 27% de nuestro territorio continental en zonas agrícolas, ganaderas y urbanas.
De las selvas tan sólo quedan en el país cerca de 56% de las originales, y en algunas zonas, su pérdida es dramática. Un caso representativo del destino que han tenido las selvas en nuestro país es el de la selva de los Tuxtlas, en el estado de Veracruz. Este lugar es el remanente de selva tropical húmeda más norteño del continente, con una combinación de flora y fauna excepcional, una área donde se mezclan especies de las zonas templadas de Norteamérica y de las regiones tropicales de Centroamérica, así como dueña de una rica variedad de especies endémicas, es decir, de especies que sólo se encuentran ahí y en ninguna otra parte del globo.
Los bosques templados, como los de oyamel, pino y encino, también se han perdido por completo en algunas zonas, principalmente en el centro del país. En el 2002, se había desmontado cerca de 21% de su superficie original. Por su parte, la vegetación de las zonas áridas, una de las más representativas de nuestro paisaje, conservaba para el mismo año 77% de la superficie original. No todas las selvas, bosques y otros ecosistemas que aún podemos ver en nuestro país, están intactos.
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