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viernes

Tema 1.- Impacto Humano en el Medio Ambiente


Si pudiéramos observar la Tierra desde su satélite natural, la Luna, luciría como un planeta apacible, una esfera azul salpicada por masas de nubes sumida en una aparente e inalterable calma.
Las grandes cuencas oceánicas y los mares, los continentes, las islas y los hielos perpetuos de los polos parecerían inmutables. Quizá tan sólo el movimiento de las nubes nos daría la impresión de que algo en ella cambia.

Mirando desde ahí, tal vez muy pocos sabrían que la apariencia actual del planeta es el resultado de la acción acumulada, a lo largo de varios miles de millones de años, de fenómenos naturales como los sismos, las erupciones volcánicas, los huracanes, la erosión causada por el viento y el agua, así como por la actividad de los seres vivos.


Esas fuerzas siguen modificando nuestro planeta: crean nuevas tierras y desaparecen otras, modelan las costas, remueven y alteran la vegetación y permiten la evolución de nuevas formas de plantas, animales y microorganismos. Nuestro mundo no es estático, está en continuo cambio.




La Presentación que continuación se muestra, permite una ubicación conceptual de las temáticas tratadas en esta pagina. 

Tema 1.1 ¿Cómo impacta nuestra sociedad al medio ambiente?


El desarrollo de nuestra civilización ha modificado, y en muchos casos de manera substancial, el paisaje terrestre. Las ciudades y poblados en los que vivimos, así como los campos de los que obtenemos nuestros alimentos han removido a los ecosistemas originales, secado lagos y ríos, como en el caso de la Ciudad de México.

También hemos llevado a la extinción a numerosas especies y sobrecargado la atmósfera con gases y contaminantes que causan cambios en el clima, todo ello para establecernos y permitir que nuestras ciudades y pequeños poblados sigan creciendo.

Nuestro impacto no ha terminado ahí. Los productos que empleamos en nuestra vida diaria provienen de la explotación de los recursos naturales de muchos de los ecosistemas del planeta.

Los alimentos que consumimos, la madera que empleamos para la construcción, los muebles o el papel, los plásticos que envuelven los artículos de la vida moderna, o los químicos que se emplean en la industria, agricultura o el hogar, todos de alguna manera están relacionados con ligeras perturbaciones o severos daños al ambiente. No es exagerado decir que nuestro planeta ha cambiado, y en muchos casos de manera irreversible, con la expansión y el desarrollo de nuestra civilización. Para muchas personas, sobre todo las que viven en las grandes ciudades, los efectos ambientales de la producción de bienes y servicios pueden pasar desapercibidos, ya que se producen muy lejos de nuestros hogares o trabajos.

Ejemplo.    Ciudad de México 1973                Ciudad de México 2000

Crecimiento de la Ciudad de México en 27 años

Agentes de cambio y sus efectos en el ambiente.

A continuación la presente infografía nos muestra los agentes de cambio y los impactos en el ambiente.



Las poblaciones de las que formamos parte ejercen sus impactos en el ambiente a través de un variado conjunto de actividades productivas, entre las que destacan la agricultura y la ganadería, la industria, el desarrollo urbano -en forma del crecimiento de las ciudades y poblados y su infraestructura asociada y el turismo, entre muchas otras. A través de estas actividades obtenemos los bienes que observamos a nuestro alrededor y los servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades diarias. Podemos citar los alimentos que consumimos, los muebles de nuestras casas y trabajos, el papel que utilizamos, las prendas que vestimos y los medicamentos que nos ayudan a curar alguna enfermedad.

Como lo hemos mencionado, la producción o uso de todos esos bienes tiene consecuencias en el medio ambiente: la pérdida y alteración de los ecosistemas y de su biodiversidad, la contaminación del agua, el aire y los suelos; y el cambio climático global y la reducción del grosor de la capa de ozono que nos protege de los peligrosos rayos ultravioleta de sol.

Todos los elementos del ambiente están estrechamente relacionados, los problemas ambientales que afectan a uno de ellos tendrán, en el corto, mediano o largo plazos, algún efecto directo o indirecto sobre uno o más de los restantes elementos.


Los efectos

Tema 1.2 ¿Cómo podemos medir nuestro impacto en el ambiente?


Medir el impacto de nuestra sociedad en el ambiente es una tarea compleja. Sin embargo, se han propuesto diversas maneras para hacerlo, entre ellas el Índice del Planeta Viviente (IPV) y el Índice de Sustentabilidad Ambiental (ESI, por sus siglas en ingles).

De todas estás formas de medirlo, no obstante, la más conocida es a través de la "huella ecológica", propuesta en 1996 por el ecólogo canadiense William Rees y Mathis Wackernagel.

Este concepto se basa en que los seres humanos, al igual que las plantas y los animales con los que habitamos el planeta, necesitamos de alimentos, energía y agua para vivir. Para obtener los vegetales, las frutas y la carne, así como las fibras, la madera y la energía eléctrica, necesitamos de un "pedacito" de la naturaleza, es decir, de una superficie que nos permita producirlos. De esta manera, requerimos de muchas hectáreas de suelos para destinarlos a la agricultura, otras tantas de bosques para extraer la madera y una gran superficie para captar y almacenar el agua que sirve en las hidroeléctricas para generar la electricidad, así como de minas para extraer el carbón y otros minerales indispensables en la industria moderna. A ello debemos sumarla superficie necesaria para absorber nuestros desechos, como el bióxido de carbono (CO) que se produce por la quema de combustibles fósiles.

Toda esa superficie es nuestra huella ecológica.

Puesto en palabras sencillas, la huella ecológica es la superficie necesaria -tanto terrestre como marina- para producir los alimentos y las otras materias primas que requerimos, así como para absorber nuestros desechos, generar la energía que consumimos y proveer del espacio para caminos, edificios y otro tipo de infraestructura.

Comúnmente, quienes calculan las huellas ecológicas utilizan como unidades de medida las hectáreas -cada una de las cuales equivale a diez mil metros cuadrados-. Si lo que calculan es la huella ecológica mundial, se utiliza como unidad la hectárea global, la cual toma en cuenta la productividad y la capacidad de absorción de los desechos del planeta como un todo, sin importar si esta superficie está ocupada por selvas, desiertos o terrenos con hielos perpetuos, o si ésta se encuentra en Australia, la India o México.

Los países con sociedades más industrializadas tienen huellas mayores que las de los países en desarrollo. De igual modo, las grandes ciudades -con muchos habitantes acostumbrados a estilos de vida muy demandantes de bienes y servicios- tendrán huellas ecológicas mayores que los poblados rurales que cuentan con menos habitantes y que muchas veces no tienen los servicios más elementales

A continuación te presentamos dos vídeos, que te ayudará a definir el concepto "Huella Ecológica"

Video 1



Video 2




Tema 1.3 ¿De que magnitud es la huella ecológica mundial?


La huella ecológica de cada ser humano, calculada para el año 2003, fue de 2.2 hectáreas. Sin embargo, nuestro planeta tan sólo es capaz de otorgar a cada uno de sus habitantes cerca de 1.8 hectáreas. Esta diferencia, lo que nos indica, es que cada uno de nosotros utiliza más espacio para cubrir sus necesidades de lo que el planeta puede darnos. Si sumáramos las huellas ecológicas de cada uno de los habitantes del planeta en el 2003, el resultado nos diría que hubiéramos requerido 1.25 planetas como el que tenemos para satisfacer las necesidades de todos en ese año.

Todo lo anterior puede traducirse en que el uso que hacemos del medio ambiente y de sus recursos naturales no es sostenible.

La huella ecológica mundial actual ha crecido de manera importante si la comparamos con el valor calculado cuatro décadas atrás. En el año 2003 la humanidad necesitaba cerca de 14 mil 100 millones de hectáreas -que equivalían a 1.25 planetas Tierra- para cubrir sus necesidades, mientras que en 1961 este valor estaba en cerca de 4 mil 500 millones de hectáreas -es decir, medio planeta Tierra-, lo cual corresponde a un crecimiento de cerca de 310% entre ambas fechas.

La huella ecológica también puede ser calculada para cada país en función de sus necesidades y de los recursos naturales que posee. Con base en ello, podemos saber cuáles países tienen un "déficit" en su huella ecológica -es decir, la superficie que requieren para satisfacer sus necesidades es mayor que la que pueden ofrecer sus territorios y aquéllos que todavía tienen "crédito" natural o ecocrédito -la superficie necesaria par abastecer a sus ciudadanos es menor a la que le brinda su territorio-.

Los países con las mayores huellas ecológicas en el mundo en 2003 fueron los Emiratos Árabes Unidos (11.9 hectáreas por persona), los Estados Unidos (9.6)1 Finlandia y Canadá (ambos con 7.6) y Kuwait (7.3). Notarás que, en general, los países industrializados -como los Estados U nidos o los países europeos-y aquéllos con un gran crecimiento económico -como China o la India- tienen las huellas ecológicas más altas -con fuertes déficits-, mientras que los países en desarrollo -como los de Sudamérica o África, muchos de los cuales tienen una importante proporción de su población en condiciones de pobreza- tienen aún un gran "crédito" natural.

México también tiene un déficit importante con respecto a su huella ecológica.




Tema 1.4 ¿Cómo usamos los mexicanos el medio ambiente?


En México tampoco usamos adecuadamente nuestro espacio natural. La huella ecológica calculada en 2003 fue de cerca de 2.6 hectáreas por persona, es decir, 0.9 hectáreas más que las que nos corresponden, por las características de nuestro territorio, a cada uno de nosotros.

Estamos en el grupo de países con déficit de huella ecológica y ocupamos el lugar 46 entre las mayores huellas ecológicas en el mundo. Estamos incluso por arriba del valor mundial el cual, como se ha mencionado anteriormente, asciende a 2.2 hectáreas por habitante.

Aunque no se ha medido la huella ecológica de las grandes ciudades mexicanas -a la fecha tan sólo se han calculado en Canadá-, seguramente son también muy grandes. Los impactos de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, por ejemplo, van mucho más allá de sus límites geográficos. Se abastece del agua procedente de los estados de México, Guerrero y Michoacán, y desaloja sus residuos a través de las corrientes fluviales a los estados de Hidalgo y Veracruz.

La electricidad que utiliza la "megalópolis" se genera en zonas tan remotas como Chiapas y en ella se comercializa más de 30% de la producción hortofrutícola nacional, además de que su industria y transporte consumen cerca de la cuarta parte de los combustibles fósiles del país. Podemos imaginar la magnitud de la huella si tomamos en consideración que en la ciudad habitan cerca de 19 millones de personas (18.2% de la población total del país) en tan sólo 0.25% del territorio nacional.


México cuenta con un territorio nacional de 198 millones de hectáreas de las cuales 145 millones se dedican a la actividad agropecuaria.


Cerca de 30 millones de hectáreas son tierras de cultivo y 115 millones son de agostadero. Además, los bosques y selvas cubren 45.5 millones de hectáreas

Tema 1.5 ¿Cuáles son las actividades que contribuyen más a nuestra huella ecológica?


Al calcular la huella ecológica, es posible conocer la magnitud con qué cada actividad contribuye a determinar su tamaño. Sabemos que a nivel mundial la superficie necesaria para la captación o secuestro del bióxido de carbono ( CO,) producido por la quema de los combustibles fósiles, el gas natural y el carbón, es el rubro que más aporta a la huella ecológica, demandando poco más de 47% de la superficie total requerida para cubrir nuestras necesidades. Esta captación o secuestro del co2 la realizan principalmente los bosques y los océanos -aun cuando la contribución de estos últimos no se contabiliza en la huella ecológica-, lo que evita que todo ese gas se concentre en la atmósfera y se exacerbe el llamado "efecto invernadero.. Si deseas saber más acerca de este efecto y del cambio climático, consulta la sección de Cambio climático y ozono.

La superficie requerida para el secuestro del C02 es el componente de la huella ecológica que ha tenido el mayor crecimiento en el mundo: entre 1961 y el año 2003 creció más de 9 veces. También en México, este rubro es el más importante, contribuyendo con cerca de 46% al valor de nuestra huella ecológica.

A la captación del C02 le sigue en su contribución a la huella ecológica, tanto en México como en el mundo, la superficie que requiere la agricultura -que ascendiera cerca de 27 y 22%, respectivamente.

La ganadería es la tercera actividad que más contribuye a la huella ecológica nacional (13%) y le sigue la superficie que necesitamos para la extracción de madera para producir pulpa y papel, con cerca de 5%.






Alternativa 1

La presente infografía nos muestra una dirección de qué necesita para mantener un mundo mas sano en equilibrio.